jueves, 14 de marzo de 2024

Evolución de la investigación científica. De lo disciplinar a lo transdisciplinar.

Para potenciar la calidad del sistema educativo universitario y la formación científica en institutos de prestigio, es crucial enfatizar la interdisciplinariedad. Dada la complejidad de las realidades que enfrentamos—sociales, físicas, ambientales, económicas, gubernamentales y administrativas, entre otras—, es indispensable adoptar enfoques holísticos que nos permitan comprender los fenómenos en su totalidad. Al incorporar múltiples disciplinas, no solo ampliamos nuestra visión hacia los 360°, sino que añadimos dimensiones adicionales. Esto nos habilita para entender no solo el fenómeno en sí, sino también su contexto, interacciones, causas y consecuencias de manera más profunda y matizada. La multi, inter y trans-disciplinariedad, por tanto, construyen elementos esenciales para lograr una comprensión integral de los desafíos complejos de nuestro mundo.

La ciencia tradicional, históricamente arraigada en un enfoque reduccionista, ha privilegiado metodologías rígidas y especializadas, centradas en un número limitado de variables y propensas a sesgos y limitaciones tanto en validez interna como externa. Este enfoque ha restringido la comprensión de fenómenos a marcos estrechos, definidos por la percepción y los intereses particulares del investigador, omitiendo el impacto significativo de factores externos y contextuales en los resultados.

Frente a esta limitación, surge la necesidad de adoptar un enfoque holístico que integre diversas disciplinas, ampliando el espectro de variables consideradas y estableciendo prioridades y ponderaciones a través de un consenso informado. Aunque los sesgos no se eliminan por completo, se atenúan mediante el debate interdisciplinario. Este enfoque no solo desafía los paradigmas reduccionistas sino que también enriquece el análisis de fenómenos complejos, como los deportivos, a través de la interacción de diversas especialidades.

La multidisciplinariedad, interdisciplinariedad, y transdisciplinariedad representan enfoques complementarios que juntos promueven una visión más integradora y compleja de la ciencia, desafiando los cimientos de la racionalidad tradicional. Este replanteamiento es particularmente beneficioso para áreas como las ciencias del deporte, donde la convergencia de conocimientos de distintas disciplinas permite una comprensión más profunda y matizada de los fenómenos deportivos, cuestionando y expandiendo sus bases epistemológicas (Ortiz, 2020).

La Pre-disciplina.

Para abordar el origen de la ciencia moderna, es esencial considerar cuatro etapas históricas que han modelado su desarrollo: el mito, la cultura o saber oriental, la antigua Grecia, y el medioevo. Estas etapas reflejan la evolución del pensamiento humano desde perspectivas integradas hacia enfoques más analíticos (Hoyos, 2006).

El mito, lejos de ser una mera ficción, constituye una expresión cultural espontánea que busca interpretar el mundo. Según Cencillo (1970), es una formalización cultural no derivada de la fantasía, sino que emerge naturalmente junto a otros constructos como el arte y la ciencia. Esta etapa es fundamental para entender cómo las intuiciones sobre conexiones trans-empíricas evolucionaron hacia formas de pensamiento más abstractas y lógicas.

La cultura o saber oriental, ejemplificada por la tradición china y su emblemática obra, el I Ching o libro de las mutaciones, ilustra una percepción del conocimiento profundamente distinta a la de la ciencia occidental contemporánea. Carl Gustav Jung, al introducir esta obra, resalta la singularidad del enfoque chino hacia el saber, señalando la intrigante ausencia de lo que en Occidente se consideraría ciencia en una cultura tan avanzada e inteligente. La cosmovisión oriental, similar a la de otras civilizaciones tradicionales anteriormente etiquetadas como primitivas o arcaicas, se caracteriza por una integración holística del conocimiento. En estas culturas, la religión, el arte, y la medicina no son esferas aisladas, sino que se entrelazan en una red de correspondencias mutuas, reflejando una visión unificada del mundo y de la existencia (Maillard, 1996).

La contribución de la antigua Grecia fue crucial, al distinguir entre el mito y la filosofía, sentando las bases para un saber analítico que prefiguraba el enfoque científico occidental. Esta transición marcó el inicio de una búsqueda de conocimiento basada en la observación y la lógica, en lugar de en la integración simbólica del saber.

Finalmente, el medioevo ofreció una visión orgánica del mundo, centrada en la comprensión del significado y la importancia de las cosas desde una perspectiva teológica y filosófica, en contraposición a la predicción y el control propios de la ciencia moderna. Este período preparó el terreno para el renacimiento científico del siglo XVII, enfatizando la contemplación y la interpretación sobre la explotación del mundo natural.

Esta secuencia histórica destaca cómo la ciencia, tal como la conocemos hoy, es el resultado de una larga evolución del pensamiento humano, desde la interpretación mítica hasta la investigación empírica y analítica.

Disciplinariedad.

El concepto de "disciplina" proviene del latín discere, que significa aprendizaje, y ha sido históricamente emparentado con el de "doctrina", aunque con distinciones que se han ido delineando a lo largo del tiempo. Inicialmente, ambas nociones se utilizaron indistintamente en la antigüedad y la temprana edad media, evolucionando posteriormente para referirse a métodos organizados del conocimiento, tanto para la enseñanza como para el aprendizaje. La doctrina, asociada con la sabiduría y la enseñanza del docente, contrasta con la disciplina, que se centra más en el aprendizaje del estudiante y en la implementación de métodos para adquirir conocimiento (Stichweh, 2003).

La función de las disciplinas como medio para fragmentar el conocimiento se enfoca en el ámbito objetivo y técnico, sirviendo principalmente a los intereses del "sistema", desde una perspectiva "objetiva" sobre el mundo. Sin embargo, el rápido aumento de datos e información desafía este enfoque disciplinar, impulsando la necesidad de establecer conexiones con otros campos de conocimiento para abordar la actual crisis de conocimiento. Este esfuerzo implica, entre otras cosas, explorar la interdisciplinariedad, ampliando el alcance del aprendizaje y la investigación más allá de los límites tradicionales (Hoyos, 2006).

Es crucial diferenciar entre los enfoques multidisciplinario, interdisciplinario y transdisciplinario, cada uno con sus propias características y metodologías, para evitar confundirlos y aplicarlos incorrectamente. Reconocer estas diferencias permite una colaboración más efectiva entre disciplinas y contribuye a una comprensión más holística y compleja de los problemas actuales. A continuación, describiré cada una de estos enfoques y finalmente una tabla comparativa que dará mayor luz a esta publicación.

Multidisciplinariedad.

El término "multidisciplinario" ha evolucionado en su definición desde su aparición en los diccionarios en 1975, siendo descrito por The Random House College Dictionary como "compuesto o hecho de varias franjas especializadas del conocimiento, en la búsqueda de un objetivo común". Esta noción se amplía en el Compact Oxford English Dictionary (2005) para indicar la combinación de campos de conocimiento o experticia usualmente separados, involucrando varias disciplinas académicas o especializaciones profesionales.

Las descripciones académicas y aplicaciones prácticas del concepto se han diversificado a lo largo de los años. Según Grosmann (1979), se refiere a equipos de investigación de disciplinas variadas trabajando juntos con interacción limitada. Otros contextos, como señala el Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada (NSERC, 2004) y el International Rice Research Institute (2005), destacan el aporte de conocimientos de distintas disciplinas sin necesariamente trabajar de manera integrada. 

En la literatura revisada por pares, Rosenfield (1992) destaca que en los proyectos multidisciplinarios, investigadores de diferentes campos aportan métodos e ideas específicos hacia el análisis de una pregunta de investigación. Flinterman, Teclemariam-Mesbah & Broerse (2001) añaden que, aunque estas colaboraciones involucran una variedad de disciplinas, la integración de conceptos, epistemologías o metodologías se limita a los resultados de la investigación.

Estas diversas definiciones subrayan un elemento común: la colaboración entre distintas disciplinas para alcanzar un objetivo compartido, manteniendo una independencia en términos metodológicos, conceptuales y epistemológicos. Este enfoque multidisciplinario se caracteriza por su naturaleza técnica, prescindiendo de la subjetividad en el proceso de colaboración interdisciplinar.

Interdisciplinariedad.

Desde su conceptualización en el ámbito académico, el término "interdisciplinario" ha evolucionado para describir la integración y colaboración entre diversas ramas del conocimiento. Según el The Random House College Dictionary, este concepto implica combinar o involucrar dos o más disciplinas académicas, campos de estudio, profesiones, tecnologías o departamentos, tanto en 1975 como en 1997.

La literatura y estudios en línea desde 1979 han profundizado en esta definición, describiendo la investigación interdisciplinaria como un proceso coordinado y continuamente integrado, en el que expertos de distintos trasfondos colaboran estrechamente, a menudo hasta el punto de que las contribuciones individuales se fusionan en un producto conjunto. Esta colaboración puede variar desde el simple intercambio de ideas hasta la integración total de conceptos, metodologías, procedimientos, teorías, y terminologías, como señalan el NSERC (2004) y el Canadian Institutes of Health Research (2005).

En el ámbito de las publicaciones revisadas por pares, desde 1992, los proyectos interdisciplinarios se caracterizan por colaboraciones más frecuentes y profundas entre investigadores de distintas disciplinas, trabajando conjuntamente en un problema común. Bernard-Bonnin et al. (1995) subrayan que estos equipos aspiran a una colaboración más profunda que los equipos multidisciplinarios, combinando conocimientos de manera que se complementen para lograr objetivos comunes. Flinterman, Teclemariam-Mesbah & Broerse (2001) agregan que en la investigación interdisciplinaria, los conceptos, metodologías y epistemologías son intercambiados e integrados explícitamente, enriqueciendo mutuamente las disciplinas involucradas.

La interdisciplinariedad, por tanto, se distingue por su nivel de integración entre disciplinas con afinidades en su enfoque hacia el objeto de estudio, a menudo resultando en la creación de nuevas disciplinas. Este enfoque se sitúa en la intersección entre el interés técnico y práctico, sin mediación de la subjetividad, reflejando un esfuerzo por unir y enriquecer el conocimiento a través de la colaboración entre campos distintos.

Transdisciplinariedad.

Desde el año 2006, el concepto de transdisciplinariedad ha sido incorporado en los diccionarios, destacando su relación con lo interdisciplinar. Este enfoque se describe como la colaboración entre individuos de distintas disciplinas, trabajando juntos bajo un sistema organizativo común hacia objetivos compartidos, según Grosmann (1979). La transdisciplinariedad se caracteriza por generar nuevos conocimientos e interacciones a través de la convergencia de diversas disciplinas, ofreciendo una perspectiva amplia sobre la naturaleza y la realidad. Según el First World Congress of Transdisciplinarity (1994), su propósito no es dominar múltiples disciplinas, sino fomentar un intercambio que permita una visión más allá de las fronteras disciplinarias tradicionales.

Publicaciones académicas subrayan que los proyectos transdisciplinares involucran a investigadores de diferentes campos trabajando conjuntamente por un tiempo prolongado, no solo para abordar un problema común, sino también para desarrollar un modelo conceptual compartido que integre y supere las perspectivas individuales de cada disciplina. Esto implica una forma de colaboración que trasciende los límites tradicionales, integrando conocimientos y perspectivas tanto de disciplinas científicas como de fuentes no científicas, para abordar complejidades de manera más holística y enriquecedora. 

A modo de resumen, presento la siguiente tabla del autor Choi (2006):


Conclusiones:

La evolución del conocimiento y la creciente complejidad de los desafíos contemporáneos en las ciencias del deporte subrayan la importancia crucial de adoptar enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios. Estos enfoques no solo permiten la integración de diversas perspectivas y metodologías, sino que también fomentan la creación de conocimientos innovadores y aplicables más allá de las limitaciones de las disciplinas tradicionales. 

La interdisciplinariedad, al combinar saberes de distintos campos, enriquece la comprensión de fenómenos deportivos complejos, mientras que la transdisciplinariedad va un paso más allá, trascendiendo los límites académicos para incluir conocimientos de fuentes no científicas, ofreciendo una visión holística y más completa. 

Estas modalidades de investigación promueven una colaboración más profunda entre expertos de diferentes áreas, lo que resulta esencial para abordar los multifacéticos retos del deporte contemporáneo, desde el rendimiento atlético hasta la salud pública y el bienestar social. En consecuencia, la transición hacia enfoques inter y transdisciplinarios no solo es deseable, sino imprescindible para avanzar significativamente en la explicación de fenómenos e identificación de hallazgos dentro de las ciencias del deporte, generando soluciones innovadoras y efectivas para los desafíos de nuestro tiempo.

Referencias:

  • Bernard-Bonnin, A.; Stachenko, S.; Bonin, D. Charette, D. & Rousseau, E. (1995). Self-managment teaching programs and morbidity of pediatric asthma: a meta-analysis. J Allergy Clin Immunol, 95(1), 34-41.
  • Canadian Institutes of Health Research. (19 de Mayo de 2005). CIHR. Obtenido de www.cihrirsc.gc.ca.
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  • Choi, B. & Pak, A. (2006). Multidisciplinarity, interdisciplinarity and transdisciplinarity in health research, services, education and policy: 1. Definitions, objectives, and evidence of effectiveness. Clinical and investigative medicine, 29(6), 351.
  • First World Congress of Transdisciplinarity. (1994). Charter of Transdisciplinarity. Portugal.
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  • Hoyos, R. D. (2006). Disciplinariedad, interdisciplinariedad, Y transdisciplinariedad vínculos Y límites. Escritos, 14(32), 94-125.
  • http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S1794-44492017000100179&script=sci_arttext
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  • Maillard, Christine: Dialogue des disciplines et unité de la connaissance en Occident. Revue de la Psychologie de la motivation. No 21, Semestre 1, 1996
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  • The Random House College Dictionary. (1975). Nueva York: Random House, Inc.
  • The Random House College Dictionary. (1997). Nueva York.
  • University of Southampton. (2005). School of Electronics and Computer Scienc. Obtenido de www.ecs.soton.ac.uk/~sgb/istdocs/ISTglossary.html.
  • Webster's New Millenium Dictionary of English. (2006). Obtenido de http://dictionary.reference.com.

Por Carlos Campa

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