En la era digital, la fusión de
los ambientes virtuales con la actividad física y el deporte marca un hito,
donde la inteligencia artificial (IA) redefine la preparación táctica en los
deportes, ofreciendo nuevas perspectivas en la toma de decisiones dentro de
equipos multidisciplinarios. La incursión de la tecnología en el ámbito
deportivo no solo ha transformado la recreación y el alto rendimiento, sino que
también ha enriquecido el ámbito académico y científico, impulsando debates y
foros sobre la eficiencia de estos ambientes virtuales.
Ante estas tecnologías, la IA,
mediante técnicas de aprendizaje automático como el deep learning, ha
revolucionado el análisis del rendimiento deportivo y la biomecánica, a través
de sistemas difusos expertos, redes neuronales y computación evolutiva; esto
facilita la toma de decisiones, acercando la experiencia de tener expertos al
lado del deportista o aficionado a través de aplicaciones. Por otro lado, la
inteligencia deportiva (ID) se centra en el alto rendimiento, apoyando el
desarrollo de estrategias que aseguren ventajas competitivas, a diferencia de
la IA, que ha permitido la democratización del acceso a la tecnología en el
deporte.
Ejemplo de esta democratización y
uso, es la robótica que ha imitado movimientos humanos y esto abre nuevas
posibilidades para el análisis y la simulación de acciones correctivas en
robots antes de su aplicación en humanos. Aunque en este caso, la tecnología y
la investigación científica han avanzado por caminos separados, la integración
de estos enfoques promete mejorar los diagnósticos y predecir con mayor
precisión el impacto de las intervenciones médicas.
Por otro lado, es importante
mencionar, que en este ecosistema en el que a tecnología juega un rol central,
la eficacia de la IA se potencia con tecnologías habilitadoras que se han
desarrollado de manera paralela con avances acelerados; como 5G, big data, la nube,
IoT y la visión por computadora, fundamentales en la Cuarta Revolución
Industrial. Estas tecnologías exponenciales facilitan la captación,
procesamiento y análisis de datos, convirtiéndolos en el principal activo para
mejorar la competencia y competitividad en el deporte y otros sectores.
Como verán, este artículo propone
una reflexión sobre cómo la intersección de la IA y la ID, junto con avances en
robótica y tecnologías exponenciales, están configurando el futuro del deporte
y la actividad física en el siglo XXI.
Aplicaciones de la IA en el deporte.
La IA tiene un papel creciente y
diverso en el mundo del deporte por su amplia aplicabilidad. Un ejemplo
destacado de la influencia de la IA en decisiones críticas se observó en el
Campeonato Mundial de Fútbol de la FIFA en 2014, cuando Louis Van Gaal, en los
cuartos de final, hizo un cambio de porteros justo antes de la tanda de
penales. Reemplazó a Jasper Cillessen con Tim Krul, cuyo cambio no sólo se
realizó derivado de ser más alto por 6 cm, sino que esta decisión estratégica
buscaba sorprender al rival, aprovechando el análisis de big data sobre las
habilidades de los porteros. Esta jugada, dio menos tiempo a los asesores de
Costa Rica para revisar estadísticas y resultó en que Krul detuviera dos de los
cinco penales, llevando a Holanda a las semifinales.
Con el análisis de datos, la
tecnología también ha revolucionado el arbitraje en el deporte, particularmente
en el fútbol con la introducción del Video Assistant Referee (VAR) por parte de
la FIFA. Esta innovación es solo el inicio de lo que podría ser una
transformación más amplia, ya que la FIFA está explorando la posibilidad de
reemplazar a los jueces de línea con robots dotados de software inteligente
para minimizar errores humanos en decisiones críticas como las posiciones
adelantadas.
Según las previsiones de la FIFA, la eliminación del VAR y el reemplazo completo de los equipos arbitrales por sistemas de IA podrían ocurrir en un lapso de 5 a 10 años. Sin embargo, la aplicación de la IA en el deporte va mucho más allá del big data y la asistencia arbitral, a incluir un sinfín de áreas que transforman tanto el rendimiento en el campo como la gestión y el análisis detrás de escena.
a) Mejora de los entrenamientos:
El uso de sistemas de
inteligencia artificial (IA) para mejorar el entrenamiento de los deportistas
está en alza, mostrando resultados altamente beneficiosos. La implementación de
IA ofrece ventajas significativas, gracias al aprendizaje automático que permite
una organización y clasificación eficiente de datos para optimizar el
rendimiento tanto individual como colectivo. Estos sistemas analizan secuencias
de movimientos, resistencia y rendimiento en diversas condiciones, adaptándose
al tipo de competición y otras variables cambiantes.
Esta realidad se extiende desde competiciones de alto nivel hasta el deporte recreativo. Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 sirvieron como un escenario destacado donde la eficacia de estos sistemas fue evidente. Nicola Adams, campeona olímpica de boxeo en la categoría de peso mosca, compartió cómo la IA le permitió conocer las tácticas óptimas para cada combate. De manera similar, el regatista olímpico alemán, Philip Buhl, utilizó IA para predecir con exactitud las corrientes en la Bahía de Guanabara, lo que demuestra la amplitud de aplicaciones de la IA. Además, el equipo de boxeo del Reino Unido se beneficia del software desarrollado por la Universidad de Sheffield Hallam, reafirmando el impacto positivo de la tecnología en el deporte.
b) El coaching asistido:
Por sistemas de inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta esencial para la gestión de datos en el deporte, mejorando significativamente las estrategias competitivas tanto en entrenamientos como durante las competiciones. Estos sistemas ofrecen a entrenadores y equipos técnicos acceso a datos sobre el rendimiento individual y colectivo en tiempo real, permitiendo prever la evolución de la competición y hacer ajustes estratégicos, como la sustitución de jugadores o la modificación de tácticas. Su utilidad se extiende más allá de la arena competitiva, encontrando aplicaciones en una variedad de deportes de equipo tales como baloncesto, rugby, fútbol y ciclismo. La capacidad de estos sistemas para analizar y predecir hace que sean recursos valiosos tanto dentro como fuera de la competición.
c) El control de dopaje:
Se ha beneficiado notablemente de
la combinación de tecnología y sistemas de inteligencia artificial (IA),
mejorando la eficiencia en la prevención y lucha contra el dopaje. La Agencia
Mundial Antidopaje (AMA) ha liderado la innovación en métodos de control,
enfocándose tanto en las repercusiones del dopaje en la salud de los
deportistas como en su impacto en la justicia competitiva. Un ejemplo
controvertido de innovación fue la propuesta de la AMA de utilizar chips
implantados para la geolocalización de deportistas fuera de competiciones, lo
que generó un amplio debate ético.
La Comisión de Ética de la AMA identificó preocupaciones éticas y prácticas con respecto al implante de estos dispositivos, destacando la invasión a la privacidad de los deportistas y el potencial daño a la reputación de la AMA por adoptar medidas tan extremas. Sin embargo, la evolución tecnológica que permite un equilibrio entre el respeto a los derechos de los deportistas y la eficacia en la detección del dopaje es vista como una solución viable. Actualmente, la AMA financia dos proyectos de investigación sobre el uso de la IA en la detección de sustancias prohibidas, como la EPO y los esteroides, lo que refleja el compromiso continuo con la innovación en este ámbito.
d) La prevención de lesiones:
Mediante la inteligencia
artificial (IA) es una aplicación crucial que beneficia no solo el bienestar
físico de los deportistas, sino también el rendimiento colectivo y la economía
de los clubes deportivos. Estos sistemas, basados en algoritmos predictivos,
estiman el riesgo de lesiones y optimizan los periodos de descanso y las
rotaciones de jugadores, contribuyendo significativamente a la gestión
deportiva.
El proceso de prevención se
divide en tres etapas clave: la recopilación de datos durante el entrenamiento,
el análisis del riesgo de lesión y el efecto acumulativo de la actividad
física, y finalmente, la emisión de recomendaciones para prevenir lesiones.
Esta metodología, que parece sencilla gracias a la tecnología avanzada,
adquiere especial importancia en contextos desafiantes, como durante la
pandemia de COVID-19. La suspensión de competiciones y la necesidad de adaptar
los entrenamientos y rutinas de preparación han aumentado el riesgo de lesiones
al regresar a la competición. En estos casos, el uso de IA se vuelve
indispensable para anticipar y mitigar riesgos de lesiones resultantes de una
preparación física y psicológica inadecuada.
Ética de uso de la IA en el deporte.
Como pudimos ver en el ejemplo en
el que se sugirió la implantación de un chip en los deportistas, el uso de la
inteligencia artificial (IA) en el deporte, pese a sus numerosas ventajas,
presenta un desafío en el ámbito de los derechos humanos. La implementación de
la IA puede reducir la autonomía de los deportistas, entrenadores, árbitros y
otras figuras clave, al disminuir su margen de decisión. Esta realidad obliga a
una reflexión profunda sobre las implicaciones éticas y legales que conlleva la
integración de tecnologías avanzadas en el deporte. A medida que estas
tecnologías se vuelven una parte integral del deporte de competición y
comienzan a expandirse a otros ámbitos, como el recreativo y el educativo, es
crucial establecer criterios claros para su uso responsable.
No se trata de oponerse a la
evolución tecnológica en el deporte, sino de garantizar que su aplicación
favorezca la protección de los deportistas, la integridad de las competiciones
y una gobernanza deportiva global eficaz. Con una gestión adecuada, la IA y la
tecnología pueden potenciar las capacidades de los deportistas de formas hasta
ahora inimaginables, reafirmando el lema olímpico "Citius, Altius,
Fortius" (Más rápido, Más alto, Más fuerte). El desafío radica en asegurar
un uso equitativo de estas tecnologías que respete la igualdad en la
competición, el acceso a recursos competitivos, mejore la sostenibilidad de los
eventos deportivos y contribuya al desarrollo y bienestar humano, en
consonancia con los Principios Fundamentales de la Carta Olímpica. Lograr este
equilibrio no es una tarea sencilla, pero es fundamental para el futuro del
deporte.
Referencias:
- Triviño, J. L. P. (2022). La Inteligencia Artificial en el deporte. Problemas y principios para su adopción. Revista española de derecho deportivo, 49, 39-71.
- Albarrán Jardón, E. R. (2020). Inteligencia deportiva: tecnología aplicada al deporte.
- Sampedro, A. C. (2020). Algunas consideraciones éticas sobre la aplicación de la inteligencia artificial en el deporte. Citius, Altius, Fortius, 13(2), 23-55.
- Verdú, F. J. M., Antón, R. R., & Rubio, L. M. C. (2022). Análisis comparado de la calidad de crónicas deportivas elaboradas por inteligencia artificial y periodistas. Revista Latina de Comunicación Social, (80), 29.
- Triviño, J. L. P. (2023). Los problemas de la gobernanza de la Inteligencia Artificial en el deporte. Cuadernos Económicos de ICE, (106).
- McCullagh, J. (2010). Data Mining in Sport: A Neural Network Approach. International Journal of Sports Science and Engineering 4(3), 131-138.




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