miércoles, 24 de abril de 2024

Algunas aristas de la motivación en el alto rendimiento deportivo.


Cuando pensamos en deporte, solemos asociarlo principalmente con la actividad física, realizada por placer, recreación o competición. Sin embargo, rara vez reflexionamos sobre las verdaderas motivaciones que llevan a las personas a practicarlo en diferentes niveles, desde el esparcimiento hasta el alto rendimiento.

A medida que nos acercamos al alto rendimiento, entender las motivaciones se vuelve más complejo. Una respuesta común para "¿Por qué practicas este deporte?" puede ser simplemente "Porque me gusta y me hace feliz". Pero detrás de esta pasión, hay múltiples factores que impulsan a los deportistas, tales como la búsqueda de reconocimiento, la influencia familiar, la constancia, o incluso la suerte de encontrar un deporte que realmente les apasione.

Conforme avanzamos hacia el alto rendimiento, también surgen preocupaciones sobre el desgaste físico irreversible, los sacrificios personales, y los riesgos de lesiones que pueden no solo interrumpir la carrera deportiva, sino también afectar la vida cotidiana del atleta. Además, el compromiso extremo con el deporte puede limitar otras áreas del desarrollo intelectual y personal. Esto, entonces, puede restar a la motivación en el deportista.

Por ende, las preguntas clave podrían ser: ¿Por qué a pesar de los riesgos planteados, desea continuar practicando su disciplina deportiva con alto rendimiento? ¿Cómo mantener motivado a un atleta para alcanzar y sostener el alto rendimiento? Para abordar esto, es crucial considerar varios aspectos: como la iniciación deportiva, la motivación intrínseca, el propósito y su análisis.

Estos enfoques proporcionan un marco para un análisis más profundo que puede ayudar a comprender y potenciar la motivación de los atletas hacia el alto rendimiento, equilibrando su bienestar físico y mental con sus aspiraciones deportivas.

 

Desde la iniciación deportiva.

La iniciación deportiva es un proceso pedagógico y formativo dirigido a niños en edad escolar. Se estructura en etapas que siguen un desarrollo secuencial y sistemático, adaptadas a su edad, crecimiento y maduración tanto física como intelectual, y considerando el contexto geográfico y social donde residen. Su principal objetivo es fomentar la formación de individuos éticos y cívicos, además de promover un desarrollo físico, social y afectivo que mejore su calidad de vida.

Este enfoque integra la educación física como fundamento, distinguiendo claramente entre la iniciación deportiva y la especialización o el alto rendimiento. A través de juegos y mini-deportes, se busca el desarrollo multilateral del niño, fortaleciendo su preparación física y transmitiendo conocimientos básicos del deporte. Se pone especial énfasis en los beneficios psíquicos e intelectuales que ofrece el deporte, que junto al desarrollo físico, preparan al organismo para cambios estructurales y funcionales.

Además, se analiza la especialización temprana en deportes, proponiendo que los niños desarrollen una base de iniciación desde el preescolar con la orientación de especialistas, considerando factores compensatorios para evitar resultados no deseados. La educación física, según Piaget, es crucial para el desarrollo intelectual del niño al interactuar con su entorno.

Desde una perspectiva científica, la iniciación deportiva se define como un proceso sistemático que involucra la formación perceptivo-motriz, físico-motriz y socio-motriz del aprendiz, teniendo en cuenta aspectos psicológicos y sociológicos del deporte y los objetivos educativos.

Este enfoque puede adoptar orientaciones educativas, recreativas o de rendimiento deportivo, dependiendo de las necesidades e intereses de la población. La metodología debe ser flexible, ajustándose a las características del deporte practicado y promoviendo una participación activa y simultánea en actividades motrices que reflejen la estructura real del deporte. Los procesos de iniciación deben variar de acuerdo a cada deporte, adaptándose a sus necesidades específicas.

El estudio de Moreno (2007) investigó la influencia de la edad, el género y la actividad físico-deportiva en el autoconcepto físico y la motivación para alcanzar el alto rendimiento en deportes. Utilizando una muestra de 2,332 estudiantes de entre 9 y 23 años y empleando el Physical Self-concept Questionary (PSQ), junto con análisis de correlación, univariantes, multivariantes y de regresión, se halló que la práctica deportiva es el factor más determinante para el autoconcepto físico y la autoestima. Los resultados mostraron que los varones generalmente poseen mayor autoestima, mejor imagen corporal, mayor competencia y mejor condición física. Además, se encontraron diferencias significativas en la competencia y condición física que variaban con la edad. Este estudio destaca la significativa influencia que la edad, el género y la práctica deportiva tienen en la formación del autoconcepto físico y en la motivación para el desempeño deportivo de alto nivel.

 

Perspectivas desde el origen de la motivación.

En el ámbito deportivo, la motivación de los atletas para dedicar tiempo y esfuerzo a la práctica deportiva ha sido objeto de profundo interés y múltiples estudios. Las motivaciones pueden ser extrínsecas, como el dinero y la fama, o intrínsecas, como el logro personal, pero aún no hay consenso claro sobre su impacto exacto en el rendimiento. Esto convierte a la motivación en un campo relevante para la investigación, abarcando desde deportes de alto nivel hasta actividades recreativas para distintas edades. A continuación, se presentan brevemente las teorías de la motivación existentes:

Teoría de logro: está entre las teorías destacadas para explicar la motivación en deportes, formulada por Atkinson y McClelland, que ve al deporte como un entorno competitivo donde se busca la excelencia y donde la actuación de los atletas es constantemente evaluada por varios observadores. En este contexto, la motivación de logro resulta de la interacción entre factores personales, como el deseo de éxito o el miedo al fracaso, y factores situacionales, como las probabilidades de éxito y los incentivos asociados.

Teoría de la atribución: en esta, Heider propone que los atletas atribuyen los resultados deportivos a factores internos o externos, estables o variables, lo cual afecta sus sentimientos y expectativas, impactando su motivación futura.

Teoría de la auto eficiencia: Bandura sugiere que los deportistas evalúan sus propias capacidades, lo cual influye en su motivación. La percepción de eficacia puede ser vulnerable, especialmente tras derrotas en competiciones, donde el papel del entrenador es crucial para gestionar las percepciones negativas y mantener la motivación.

Teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow: propone que las motivaciones humanas se organizan en una estructura jerárquica de cinco niveles: necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales, de estima y de autorrealización. Cada nivel debe satisfacerse antes de que el siguiente se convierta en un motivador efectivo.

Teoría de los dos factores: Herzberg distingue entre factores motivadores, que incrementan la satisfacción en el trabajo y están vinculados al contenido de este, y factores higiénicos, relacionados con el entorno laboral y que, si son deficientes, provocan insatisfacción.

Teoría de las expectativas: Victor Vroom, sugiere que la motivación de un individuo para esforzarse depende de la expectativa de que su esfuerzo resultará en un rendimiento valorado, el cual a su vez conllevará a recompensas que satisfagan sus metas personales.

Teoría ERG: Clayton Alderfer desarrolló esta teoría, que es una adaptación de la teoría de Maslow, que condensa las necesidades en tres categorías: existencia, relación y crecimiento. Esta teoría permite que múltiples necesidades influyan simultáneamente y sugiere que la frustración de una necesidad superior puede intensificar el deseo de satisfacer necesidades más básicas.

Teoría de la percepción subjetiva de competencia: Formulada por White y Harter, esta teoría se basa en la motivación de logro y sostiene que las personas se motivan por la necesidad de sentirse competentes en su entorno, lo que las lleva a realizar actividades, incluida la deportiva, con gran empeño y habilidad.

Teoría de las necesidades de McClelland: McClelland identifica tres necesidades clave: logro, poder y afiliación. En el deporte, estas necesidades se manifiestan en el deseo de superar metas o rivales, influir en otros y establecer conexiones sociales, respectivamente.

Teoría de la evaluación cognoscitiva: Esta teoría propone que las motivaciones intrínsecas, como el éxito o la competencia, pueden verse afectadas por recompensas extrínsecas como el salario o reconocimientos. Cuando las recompensas extrínsecas predominan, pueden disminuir el interés en la tarea misma y reducir la motivación intrínseca.

Teoría de las metas de logro: Orientada originalmente al ámbito empresarial, esta teoría subraya la importancia de establecer metas claras que guíen el esfuerzo necesario para alcanzarlas. En el deporte, las metas desafiantes que son aceptadas por el deportista tienden a mejorar el rendimiento, especialmente si van acompañadas de retroalimentación constructiva.

Teorías motivacionales de reducción de pulsiones: Estas teorías argumentan que las necesidades biológicas básicas, como el hambre o la sed, crean pulsiones que motivan a las personas a actuar para satisfacer dichas necesidades. Las pulsiones primarias están vinculadas a necesidades biológicas fundamentales, mientras que las pulsiones secundarias, que no satisfacen necesidades biológicas directas, son influenciadas por experiencias previas y aprendizaje.

 

Desde el propósito.

El deporte de alto rendimiento, reconocido por sus elevadas demandas físicas y mentales, genera significativos niveles de estrés y riesgos tanto físicos como para la salud mental. A pesar de estos desafíos, se valora su contribución a las sociedades modernas, ofreciendo una plataforma para explorar y alcanzar el potencial humano.

Históricamente, la visión del deporte de alto rendimiento ha evolucionado significativamente desde su revitalización por Pierre de Coubertin a fines del siglo XIX, quien reanimó los Juegos Olímpicos con ideales de mejora y excelencia. En la actualidad, sin embargo, se ha transformado en una industria lucrativa que impulsa la cohesión política y satisface intereses económicos, especialmente en el ámbito del fútbol, donde los clubes y sus estrellas generan enormes ganancias a través de derechos de televisión y campañas promocionales.

Este entorno comercializado puede fomentar el egocentrismo y prácticas dañinas como el dopaje, el juego sucio y la corrupción en competencias. Sin embargo, es importante diferenciar entre la agresividad instrumental, esencial para el éxito en competencias y en la vida diaria, y la agresividad hostil, que implica violar reglamentos y causar daño a otros. La primera, debatida por Coubertin, es parte integral de la estrategia competitiva y la resiliencia en el deporte de alto rendimiento.

Para muchos jóvenes, el encuentro con sus ídolos deportivos no solo es un motivo de orgullo, sino también una fuente de inspiración que los motiva a desarrollar atributos físicos y habilidades de liderazgo en sus comunidades. En este contexto, se recomienda fomentar la actividad física como parte de un estilo de vida saludable y sostenible.

La Psicología positiva ha transformado el concepto de "salud mental", enfocándose en el desarrollo de fortalezas personales más allá de la mera ausencia de enfermedad, según Seligman (2006). Él enfatiza la importancia de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos, y las instituciones y programas que promueven el bienestar, lo cual contribuye a la prevención de la psicopatología.

El deporte juega un papel crucial en esta visión, funcionando como un medio para mejorar la salud física, moral y psicológica. Existe una teleología "filantrópica" que ve el cuerpo como el centro de la felicidad y el bienestar, promoviendo dietas saludables, actividad física regular y otros hábitos beneficiosos.

Finalmente, el deporte de alto rendimiento va más allá de desarrollar capacidades físicas; es una herramienta social y adaptativa que fomenta la excelencia personal con beneficios para la salud. Esto establece al deporte de alto rendimiento como un desafío humano importante, donde la Psicología y la Medicina encuentran un espacio vital para su aplicación.

 

Abandono deportivo.

El concepto de "abandono deportivo" abarca varias situaciones dentro de la carrera atlética de un individuo, según diferentes autores y estudios. Se puede referir al retiro total de toda actividad deportiva, interrumpiendo el itinerario deportivo previo del individuo. También puede significar un cambio hacia otra disciplina deportiva, a menudo hacia actividades más recreativas. Finalmente, puede implicar un cambio de un deporte a otro que se ajuste mejor a las necesidades y capacidades del deportista.

Las causas del abandono deportivo varían y pueden ser controlables o incontrolables. Entre las razones incontrolables se encuentran factores económicos, decisiones técnicas, lesiones y la falta de un club adecuado. Las causas controlables incluyen factores como la presión excesiva, la falta de éxito o conflictos con entrenadores, lo que puede llevar al retiro total.

El modelo de trayectoria deportiva subraya que el deporte de élite exige una gran inversión física y emocional, lo que puede llevar a una crisis y dificultades una vez que el deportista se retira, desencadenando un replanteamiento de todas las dimensiones sociales y psicológicas construidas a través del deporte. El retiro deportivo no solo marca el fin de una etapa, sino que también puede resultar en cambios significativos físicos, psicológicos, sociales y económicos, subrayando la importancia de prestar atención a este proceso trascendental en la vida de un deportista.

 

Conclusiones.

El estudio de la motivación en el alto rendimiento deportivo revela que las razones detrás de la participación en deportes varían desde el placer y la recreación hasta la competencia profesional, con motivaciones complejas que se intensifican al alcanzar niveles superiores, donde factores como el reconocimiento, influencia familiar y la pasión por un deporte se entremezclan con riesgos como el desgaste físico y lesiones graves. La iniciación deportiva juega un papel crucial en el desarrollo integral de los jóvenes, fomentando no solo habilidades físicas sino también valores éticos y sociales. Sin embargo, el alto rendimiento conlleva desafíos significativos, incluyendo la presión por mantener un rendimiento excepcional y comportamientos antiéticos como el dopaje. Es esencial proporcionar un apoyo holístico que equilibre el bienestar y las aspiraciones deportivas del atleta, abordando tanto las causas del abandono deportivo como la necesidad de investigaciones continuas para desarrollar estrategias efectivas que aseguren carreras deportivas exitosas y sostenibles.

 

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Por Carlos Campa Arvizu

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